Transición

Transición
Josep Maria Margenat, profesor de Filosofía Social en la Universidad Loyola
Andalucía

Nos podemos poner de acuerdo en muchas cosas, pero en otras no solemos. Por ejemplo, cada uno piensa sobre el origen de la Transición de una manera.

El historiador Santos Juliá la hace comenzar en 1937 y no le falta razón. Otros piensan que fue la Ley 44/1967 de 28 de junio de libertad religiosa que Franco no quería aprobar tras el Concilio, pero el general Muñoz Grandes le convenció: sí, lo que había dicho el Concilio sobre la libertad religiosa el 7 de diciembre de 1965 era válido también para España. La huelga general pacífica (HNP) que el Partido comunista defendió desde 1956 es otro buen motivo para que algunos piensen en el comienzo de la Transición. ¿Pudo ser el giro pro-occidental en septiembre de 1942 cuando Serrano Suñer perdió todo el poder? Otros pensaron que la Transición empezaba el día que el almirante Carrero Blanco saltó por los aires en la madrileña calle Claudio Coello. Hay tantos comienzos de la Transición como transiciones. Seguir leyendo “Transición”

Más Europa

Más Europa
Carles Padró, periodista

En una entrevista reciente de La Vanguardia al exministro Josep Piqué, éste afirmaba que debido a razones de peso económico, demográfico y comercial “el estrecho de Malaca –donde se unen los océanos Pacífico e Índico– es hoy el centro del mundo”. Tal aseveración debería como mínimo hacer reflexionar a cualquier ciudadano europeo, acostumbrado a ver su continente en el centro de todos los mapas. Y es que da la impresión de que esta Europa anda algo perdida. Su condición de faro indiscutible de la Humanidad a lo largo de los siglos ha sido siempre el aval para hacer valer –cuando no imponer– su concepción del mundo, pero desde que la Globalización lo cambió casi todo, el Viejo Continente parece a veces exactamente eso; una vieja gloria cargada de reconocimientos que reivindica su legado ante una audiencia joven y digitalizada que piensa más en el 5G que en los derechos y libertades ganados gracias a la Revolución Francesa. Indudablemente, Europa sigue aún teniendo voz y voto, pero a diferencia de otras épocas hoy parece que lo que de verdad importa sucede lejos de sus fronteras. Seguir leyendo “Más Europa”

No aprendemos

No aprendemos
Jaume Boix, director de El Ciervo

Cuando el nefasto personaje Donald Trump ganó las elecciones, los medios de comunicación más serios trataron de comprender cómo había sido posible tal disparate y cómo había podido influir su papel en tan inesperado desenlace. Emprendieron una autocrítica severa seguida de un mea culpa y propósito de enmienda. Una de las conclusiones de su examen fue que no habían entendido  –y ya tiene delito a esas alturas– que una premisa muy básica de la comunicación, “lo importante es que se hable de uno aunque sea bien“, no es solo una broma divertida sino una inteligente verdad como un templo. La actitud muy crítica hacia un Donald Trump convertido en payaso de feria, objeto de mofa para los brillantes comentaristas que no podían resistir la tentación de exhibir en sus columnas su superioridad moral, su dominio de la ironía y su excelencia en el arte del pim pam pum contribuyó, dijeron arrepentidos, a su victoria tanto o más que algunos donantes de millones. Creyendo que le denigraban le hicieron campaña gratis. Sí, sí, vosotros reíos, machacadme, insultadme incluso, pero, por favor, no se os olvide poner mi nombre muy claro: Trump, Donald, como el pato. Así lo hicieron y el pato bien que se ocupó de darles carnaza cada vez que abría la boca. Seguir leyendo “No aprendemos”

¿Por qué, Edna, por qué?

¿Por qué, Edna, por qué?
Andrea Toribio, hispanista y escritora

«—¿Y cuánto tiempo llevo aquí sentado?», le pregunta Erwin a Edna en Siamés (Mármara, 2018), del escritor noruego Stig Saeterbakken. Y el libro solo está abierto por la mitad. Como lectora dudo y me sorprendo de la claridad de lo escrito, mientras sostengo el texto en cuclillas en un vagón del metro. Se abre el espacio de diálogo, también de la sospecha: la verbalización de un extrañamiento cotidiano ha hecho del tiempo un parámetro grumoso, verdaderamente desagradable. Pero, me pregunto, ¿quién se despierta, quién se hace presente y tiene derecho a apartar la luz? ¿Es esto la caverna platónica new age? Recuerdo al Houellebecq de Intervenciones (Anagrama, 2010) para que charloteé con Saeterbakken, para que se pongan cómodos los dos: «Nos hemos divertido mucho, pero la fiesta ha terminado». Dos signos de interrogación y seis palabras han bastado para sintetizar, sin alharacas, el patetismo de un modelo particular; para desbancar el infantilismo y el afán acomodaticio que subyacen bajo el hombre contemporáneo, que con tanto empeño y mimo nos hemos obligado a conservar. Y es que el también autor de A través de la noche, se ríe abiertamente de sus complejos, de su no saber estar: le da una patada al frasco, el formol se derrama por el suelo. El hombre nunca dejó de ser niño. Seguir leyendo “¿Por qué, Edna, por qué?”

El autor se confiesa: Elvira Navarro

El autor se confiesa: Elvira Navarro

Del último libro de Elvira Navarro, La isla de los conejos (Literatura Random House, 2019), formado por once piezas, se ha dicho que es una obra perturbadora, que genera una atmósfera elusiva. En efecto, Elvira Navarro expande las posibilidades expresivas del relato y se sumerge con cada uno de ellos y de una forma brillante en esa precariedad y fragilidad del ser humano. Por ello, desde El Ciervo hemos propuesto a la autora que nos explique cómo fue el proceso de escritura de este libro tan genial como inquietante.

La isla de los conejos
por Elvira Navarro

Era 2014, principios de septiembre. Acababa de llegar a Córdoba, Argentina; me alojaba en un hotel a las afueras de la ciudad. Llevaba todo agosto en Córdoba, España; había estado paseándome casi cada tarde, cuando el sol caía, por la ribera del Guadalquivir. Miraba las isletas con sus pájaros blancos, y luego, de vuelta a casa, abría un archivo donde tenía esbozado un arranque para un cuento y avanzaba unas líneas más de forma vacilante. El arranque databa, creo, de 2012. Cuando llegué al hotel de Córdoba, Argentina, mi avance dejó de ser dudoso, y en un par de días el relato estuvo listo. Seguir leyendo “El autor se confiesa: Elvira Navarro”

¿Se acabó el buen cine americano?

¿Se acabó el buen cine americano?
Mariola Cubells, periodista

No entendí que los Oscars premiaran Green Book, esa peli meliflua mil veces vista (o como la han llamado ya, con sarcasmo, Paseando a Miss Daisy 2). Tampoco entendí que estuviera nominada junto a otras obras ramplonas como Bohemian Rapsody, directamente absurdas como Black Panter, aburridas y grandilocuentes como La Favorita o previsibles como Ha nacido una estrella. Y por supuesto no entendí que no saliera vencedora Roma, la más rotunda, la más completa, la más alejada de lo convencional, la más convincente de todas las que estaban en esa carrera. Seguir leyendo “¿Se acabó el buen cine americano?”

El miedo de Davos y el nuevo contrato social

El miedo de Davos y el nuevo contrato social
Oscar Mateos, profesor de la Facultad de Comunicación y Relaciones
Internacionales Blanquerna-URL, miembro del Centro de estudios
Cristianismo y Justicia

En el oscarizado documental Inside Job (2010), que denuncia las causas de la crisis financiera de 2008, hay una secuencia que atormenta al espectador. El gran directivo de una firma financiera -relata el filme- acostumbraba a repetir una asombrosa rutina: una vez su limusina lo dejaba delante de la puerta del rascacielos donde tenía el despacho, el sujeto en cuestión tomaba un ascensor exclusivo que lo llevaba 40 pisos arriba directo a su silla de trabajo, sin encontrarse con nadie, sin cruzar palabra con nadie, sin mirar a nadie. Esta desconexión, sugería el documental, era la mejor metáfora de donde se encontraban hoy los superricos en este contexto de globalización: en una atalaya donde los problemas de la gente corriente eran algo remoto, inexistente, ni tan siquiera incómodo, porque la lejanía con esa realidad los situaba en otra órbita, prácticamente en otra galaxia. Seguir leyendo “El miedo de Davos y el nuevo contrato social”

(Des)cuidar a los clásicos

(Des)cuidar a los clásicos
Soledad Gomis, periodista

Hace unos días busqué Historia de dos ciudades de Charles Dickens para regalar. Quería comprarla en tapa dura, por tratarse de un regalo y, sobre todo, porque, como obra clásica, iba a quedarse en los estantes de quien la recibiría. Pero no la encontré, ni en castellano ni en catalán. Me he dado cuenta luego que son muchas las obras consideradas imprescindibles que, sin embargo, no tienen ediciones hechas para durar. Sthendal no tiene la suerte de ver algunas de sus obras más celebradas en tapa dura, ni Dostoyevski, por poner dos ejemplos de consenso.

Calderón de la Barca no encontraría La vida es sueño en una versión a su altura – no digo que no hayan ediciones bien anotadas, pero no en tapa dura. Los clásicos griegos no están en alta consideración y pocos pasan de edición en tapa blanda;  otras obras sólo logran la tapa dura en versiones ilustradas o bilingües, con lo que los precios suben, como es  el caso de La Comedia, de Dante Alighieri.  A pesar de ello, de los precios, es una suerte que algunas editoriales elijan cada año un clásico para publicarlo en edición ilustrada, son lujos para nuestras bibliotecas. Aunque no siempre queremos o podemos con tales lujos. También están los que se han visto beneficiados por algún aniversario para acceder a la tapa dura, a menudo con ediciones preciosas. Así está ahora al alcance Cumbres borrascosas, de Emily Brontë (200 años del nacimiento de la autora), o los Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez (cincuenta aniversario de su publicación). Seguir leyendo “(Des)cuidar a los clásicos”

Cuando el tirano se ofrece a salvarnos

Cuando el tirano se ofrece a salvarnos
Martín Sacristán, periodista y escritor

Las pasadas navidades, en una decisión que sorprendió a todos por lo imprevista, el consejo de accionistas de Facebook expulsó a su fundador, Mark Zuckerberg. Además de despedirlo, bloquearon su cuenta. Lo que no impidió al magnate hacer un llamamiento a los usuarios de su aplicación en internet para asistir a una masiva protesta en su apoyo. La elección del lugar no pudo ser más simbólica: el Monumento a Lincoln, en Washington. En el mismo escenario de las protestas contra la Guerra de Vietnam y de las manifestaciones pro Derechos Civiles, Zuckerberg dirigió a miles de seguidores un discurso que copiaba, casi palabra por palabra, aquel “tengo un sueño” de Martin Luther King.

“Amigos míos, pese a las dificultades que atravesamos, yo aún tengo un sueño. Un sueño profundamente arraigado en las ideas de nuestra nación, América. Un país que se levantará para afirmar que estas verdades son evidentes: que los usuarios de internet fuimos creados libres e iguales. Y sueño que un día, en todos los dispositivos fijos y móviles, los dueños de las más grandes corporaciones de la red como yo, y como ustedes usuarios anónimos, compartiremos nuestras ideas en un gran espacio común. Entonces el mundo se convertirá en un oasis de oportunidades donde los más necesitados, gracias a la información libre, gratuita y universalmente distribuida,  saldrán de la carestía y la pobreza.” Seguir leyendo “Cuando el tirano se ofrece a salvarnos”