Tras los actos terroristas que se llevaron la vida de 32 personas en Bruselas el martes 23, sólo en los cinco días siguientes ha habido otros atentados. En un estadio de fútbol al sur de Bagdad un suicida mató a 40 personas, el viernes 25. Fue obra del Estado Islámico, como los atentados de Bruselas. El domingo 27, el horror llegó a un parque de Lahore (Pakistán). Un suicida mató a 72 personas. El parque estaba lleno de familias. El autor, el grupo Jamaat ul Ahrar, una facción talibán, señaló que su objetivo eran los cristianos.

Los periódicos e informativos españoles han dedicado una enorme atención a los atentados de Bruselas: la sucesión de los hechos, perfiles biográficos de los fallecidos, los trompicones y graves errores en las investigaciones, la trama que relaciona a algunos de los autores con los atentados de París; las protestas en la calle; los barrios en que se criaron los terroristas; el porcentaje de yihadistas en Bélgica…; podríamos seguir.

El caso es que esta atención contrasta con la dedicada a los otros atentados terroristas. Es algo recurrente que lo próximo nos afecta más. Probablemente muchos tenemos conocidos que viven en Bruselas o que iban o venían de allí esos días. Un segundo factor es que todos los medios tienen corresponsales en la capital belga y, además, es sencillísimo desplazar a más periodistas en pocas horas. Son profesionales con un conocimiento bueno de cómo funcionan las cosas en esta ciudad. Esto no justificaría, pero explicaría, la preeminencia mediática de los actos terroristas que han tenido a Bélgica como escenario.

Pero hay otra explicación que considero esencial: no sabemos ni entendemos apenas lo que ocurre en determinadas zonas o países. A raíz del ataque de Lahore, he leído que el año pasado, en Pakistán, 1.069 personas murieron en 625 atentados. Son datos que apenas llegan. El porqué de la situación paquistaní cuesta aún más más cuadrar para el común de los europeos, entre los que me cuento: A las luchas entre suníes y chiíes sumamos, en este caso, a los cristianos como víctimas, a las diversas facciones de talibanes, la situación política de Pakistán y de su entorno…

No, no es que algunos muertos valgan menos, sino que de atentados como el de Lahore, lo único que, hasta aquí, nos llega con claridad, que entendemos y que nos conmueve contundentemente es que el terrorismo ha buscado como objetivo un parque en domingo, y que ha creído conveniente dejar sin futuro a 29 niños.

Sole Gomis, periodista

Foto: Youtube.

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