Lucía Montobbio, periodista y mediadora

Quedo en los jardines de Sant Pau del Camp con un amigo después de haber paseado por la exposición “Bowie is”. Nos sentamos en un escalón de piedra con vistas a la iglesia de Sant Pau. Estoy sorprendida de lo visto en el Museo de Diseño de Barcelona. Mi amigo, que afirma ser seguidor de Bowie, me pregunta si no sabía ya sobre esta estrella. Respondo: “La verdad, conocía la mitad, o menos del 50%”.

¿Es posible conocer a Bowie? Cuando parece que lo tienes, cambia. Algunos dicen que es camaleónico… pero el camaleón adquiere el color de lo que ya existe, y Bowie fue un paso por delante de lo que existía.

Estoy de acuerdo con el periodista Luis Hidalgo cuando escribe: “Imposible hacer una foto fija. O mejor dicho, una foto fija, en cuanto que instante congelado, sería la peor de las maneras de captar a David Bowie.”

Bajo la recomendación de Andrés Hispano, realizador audiovisual, paseé por la exposición durante tres horas. “Las exposiciones son una piel de información, ideas, objetos, documentos y recuerdos que nos impregnan mientras deambulamos. Bowie como artista y como fenómeno, tiene todo lo que puede desplegarse: moda, escenografía, cine…”

De eso vengo cargada. Estoy como ausente de lo visto, me cuesta escuchar sin volver a la retina. Mi amigo, observador, lo nota, se ríe de mi asombro con cariño, y dice: “bueno, bueno, para eso sirven las exposiciones, para aprender más sobre lo que se va a ver.”

La exposición, comisariada por el Victoria and Albert Museum de Londres, cuenta con más de 300 objetos del artista: letras manuscritas, vestuario, fotografías, películas, instrumentos… que me han hecho disfrutar del espectáculo que significa el cambio y la búsqueda constante en la vida de una persona. Quizás sea por eso que la tarde con el amigo acabe hablando de eso mismo, de encontrarse, de perderse.

Su viaje favorito, dice Bowie en el cuestionario de Marcel Proust, es “la carrera que lleva al exceso artístico”. El artista tenía muchos intereses, no se quedó quieto en una época ni se especializó en algo concreto, le gustaba experimentar.  Era multidisciplinar. Hasta el punto de llegar a “formulaciones que herían a los fans de la época inminentemente anterior”, escribe Hidalgo.

La dispersión tiene mala fama, o eso me parece cuando me oigo decir “pero en qué te quieres especializar”, “pero qué te interesa en concreto”, “céntrate en un punto”, “si no llegas a ser bueno en algo antes de los 40, olvídate”, “más vale pájaro en mano que ciento volando”, “más vale malo conocido que bueno por conocer”, “cómo puedes vivir en medio de este desorden”. Frases que detesto. Creo que Bowie posiblemente también las hubiese aborrecido.

Bowie atribuía sus horas bajas al error de querer ajustarse al deseo del público, en vez de hacer lo que él quería. Por ejemplo, cuando sugirió a sus aficionados que votaran vía telefónica la canción que debía tocar durante su gira mundial de 1990, “The Laughing Gnome” fue la elegida. No la tocó.

Bowie toca más de una tecla: música, cine, pintura, teatro, moda, lectura, escritura… fue dinámico, representó más de un personaje en el escenario, como dice el periodista Oriol Costa Bowie fue Bowie pero también la suma de los caracteres que él mismo superpuso una encima de otro (Mayor Tom, Ziggy Stardust, Aladdin Sane, Halloween Jack, Thin White Dike), y a su vez cuenta con valores sólidos y auténticos que sobreviven a todos estos personajes: reinvención, disrupción, libertad, mezcla, cambio…

Un estilo de vida que habla de cuestionar lo establecido, de la creatividad, de interesarse por múltiples partículas, de libertad, del gusto por aprender y mejorar, de la diversidad de discurso, de autenticidad, de persistencia, de experimentar “Creo que he hecho prácticamente todo lo que es posible hacer. Realmente tuve un hambre de experimentar todo lo que la vida tenía que ofrecer” (Dice Bowie en la entrevista con Mick Brown para The Telegraph Magazine en diciembre de 1996)

Y eso transmite en sus canciones. Recupero otra entrevista, esta vez A conversation between David Bowie & William Burroughs, aparecida en el 1974 en la Revista Rolling Stone. Bowie dice: “Una canción tiene que coger su personalidad, su forma, su figura e influenciar a la gente a tal punto que la puedan aplicar a sus propios recursos. Debe afectarles no sólo como una canción, sino como un estilo de vida. Las estrellas de rock han asmilado todo tipo de filosofías, estilos, historias, escritos, y lanzan lo que han reciclado de todo eso.”

Antes de arriesgarme con una lista de letras que hablan de esa búsqueda, ese periplo espiritual, recupero dos respuestas más de Bowie del cuestionario de Proust que me han caído simpáticas. “Cuál es su idea de la felicidad perfecta? – Leer”; “Qué es lo que más les gusta en un hombre?- Que devuelva los libros”.

  1. Heros: “Though nothing /Nothing /Will keep us together /We can beat them/ Forever and ever”.  Aunque nada, nada, nos mantendrá juntos, podemos vencerles, durante toda la vida.
  2. Starman: “There’s a starman waiting in the sky / He’d like to come and meet us”. Hay un hombre de las estrellas, esperando en el cielo, quiere venir, y conocernos.
  3. The man who sold the world: “I never lost control/ You’re face to face/ With the man who sold the world.”  Nunca pierdo el control, estás delante del hombre que vendió el mundo.
  4. World on a wing:  “In this age of grand illusion / You walked into my life/ Out of my dreams/ I don’t need another change” En este tiempo de gran ilusión, viniste a mi vida, saliste de mis sueños, no necesito otro cambio.
  5. Where are we now? “Where are we now?/ You know you know/ As long as there’s sun/ As long as there’s rain/ As long as there’s fire/ As long as there’s me/ As long as there’s you.” ¿Dónde estamos ahora? El momento en el que lo sabes, sabes que lo sabes. Mientras haya sol, mientras haya lluvia, mientras haya fuego, mientras esté yo, mientras estés tú.”
  6. Cat People. “And I’ve been putting out fire/ With gasoline” He estado apagando fuego con gasolina.
  7. Quicksand. “Don’t believe in yourself/ Don’t deceive with belief/ Knowledge comes with death’s release.” No creas en ti mismo, no engañes con la creencia. El conocimiento viene con la liberación de la muerte.
  8. Fame. “Fame, puts you there where things are hollow.” Fama, te pone allí donde las cosas están huecas.
  9. Space Odity.  “Though Im past one hundred thousand miles/ Im feeling very still/ And I think my spaceship knows which way to go/ Tell me wife I love her very much she knows.” Aunque estoy más allá de cien mil millas, me siento muy tranquilo y creo que mi nave espacial conoce el camino. Decidle a mi mujer que la quiero mucho, ella lo sabe.
  10. Changes.  “I turned myself to face me/ But I’ve never caught a glimpse/ Of how the others must see the faker/ I’m much too fast to take that test.”  Me giré para mirarme a mí mismo, no llegué a ver nada, de cómo los otros deben ver al farsante.
  11. Law.  “I don’t want knowledge/ I want certainty”.  No quiero conocimiento, quiero certeza.
  12. It ain’t easy. “When you climb to the top of the mountain/ Look out over the sea/ Think about the places perhaps/ Where a young man could be/ Then you jump back down to the rooftops/ Look out over the town.” Cuando escales a lo alto de la montaña mira al mar, piensa en los lugares donde quizás podrías estar, entonces salta abajo a los tejados, mira al pueblo.

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