Iñaki Pardo Torregrosa, periodista 
Conocí poco a Pablo, muy poco. Apenas unas horas en Barcelona cuando recibió el premio Memorial Joan Gomis; pero ya me invitó a comer tortilla a condición de visitar su tierra, Galicia. Según he sabido después le gustaban sin cebolla. En eso hubiéramos discrepado bastante. Esas cosas –como decir “buenas tardes” antes de comer o quitar o no la piel del fuet– sí que generan división. Pero compartíamos pasión por el oficio y seguro que nos habríamos puesto de acuerdo.

Era un compañero de esos que te interpelan sin querer. Sin ofender. Positivo y entusiasta, un enamorado del periodismo. Pablo López Orosa te denunciaba con su valor; y a la vez te animaba. “La política puede ser un coñazo, pero es un momento histórico”, decía.

Hacía lo que amaba. “He aceptado un trabajo de dos meses que no es mi estilo, en redacción, pero me podré pagar el próximo viaje a Nairobi”, me dijo una de las últimas veces que hablamos de lo nuestro, el periodismo. Aunque el suyo era en mayúsculas. “Vendrán tiempos mejores. Para todos”, fue lo último que me escribió hace poco más de un año. Con sana envidia le seguía la pista.

Tenía valentía para rehusar la estabilidad económica y el calor de la redacción, arriesgarse y ejercer el oficio que tanto disfrutaba: contar historias. Era un reportero total. Por eso, a cualquier animal de redacción le podía despertar envidia y, sobre todo, admiración.‌

Además reivindicaba algo que se ha perdido en esta profesión: tiempo y dedicación al margen de los resultados. Y lo hacía en la era de la inmediatez y las mediciones. En la era de lo rentable. Era un valiente. “Lo más complicado es el tiempo. Hoy en el periodismo nos falta tiempo”, afirmó cuando fue premiado.

“Comencé a viajar por el mundo en busca de gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas. Gente que puede cambiar el mundo. O quizás oscurecerlo aún más. Porque el periodismo encuentra en la escala de grises el espacio para ser lo que soñó ser: una ventana desde la que mirar y entender”, explicaba él.

Hoy hemos sabido que Pablo nos ha dejado sólo unos días después de volver de Mozambique. En El Ciervo pudimos disfrutar leyéndole a veces, sin ir más lejos en el número anterior con un reportaje desde Kenia. En enero saldrá el último que escribió para nosotros. Buen viaje, Pablo. Y gracias.

Pablo López Orosa conversando con Rosa María Calaf al recibir el galardón Memorial Joan Gomis
Pablo López Orosa conversando con Rosa María Calaf al recibir el galardón Memorial Joan Gomis

 

 

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