Hace unos meses llegó a las librerías Las estrellas (editorial Tránsito) de Paula Vázquez, un relato autobiográfico acerca de la pérdida y el duelo, con la muerte de la madre como detonante de este relato. Sin perder este brillo propio de las estrellas, en esta obra excepcional de Paula Vázquez articula un diario de viaje en el que se abordan las relaciones maternofiliales, la reconciliación, el dolor, el paso del tiempo, la enfermedad, la aceptación de la ausencia de un ser querido. Ahora, la autora se confiesa para El Ciervo y nos cuenta cómo fue el proceso de creación y escritura de este excepcional libro.

Las estrellas, por Paula

Las estrellas empezó como una serie de instrucciones hospitalarias copiadas en el bloc de notas de mi teléfono, fragmentos de algunas lecturas y versos con ritmo de cuchillo, construidos con la rabia que nace de la inminencia de la muerte. El conjunto de esas notas fueron los cimientos de la novela. Luego llegó la determinación de la escritura: escribo para hacerme decir lo que de otro modo no soy capaz de decir. El proceso de enfermedad y la muerte de mi madre sacudieron las bases de mi vida y también de mi escritura. Escribir fue un método de constatación: qué había quedado de la que yo había sido hasta entonces, qué forma tenía la vida, las cosas de este mundo, después de que la tierra se había abierto y se había cerrado sobre el cuerpo de mi madre.

Viajé a Sicilia con el propósito de fabricarme tiempo para escribir el libro. El resultado fue que el viaje se convirtió en artefacto literario: el mar, lo que encontré en un pueblo polvoriento, la comida de la que me alimenté mientras escribía, todo eso se tejió en el texto a la vez que hizo posible su existencia.

A la distancia, pienso que Las estrellas es un texto híbrido al que decidimos llamar novela, es un homenaje a la vida de mi madre, un racimo de rezos, una reflexión sobre los modos en que se deviene madre y los modos en que se deviene hija, una despedida literaria y un experimento con mi lengua. Es un texto fragmentario, de listas y objetos personales, deliberadamente abierto. Tengo la fe puesta en los detalles, en los universos pequeños, en el procedimiento que sólo persigue un devaneo.

Parafraseando la cita de Anne Carson que elegí para la edición de Tránsito, Las estrellas es un libro sobre el mal, sobre nuestras formas de combate, sobre el amor inagotable, a través de la vida y más allá de la muerte.

Fotografía de Ana Portnoy

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