Epidemia de colchones

Epidemia de colchones
Martín Sacristán, periodista y escritor

Las calles, calladas y quietas, eran el escenario de una peli “fin del mundo”. Podías salir a la compra, y eso era todo. Entonces, si no cogías el coche, sentías esa sensación permanente de amenaza, por no cruzarte con nadie, porque te preguntabas quién habría tras las ventanas cerradas, las fachadas incólumes.

Pasaba lento a veces cerca tuyo un coche patrulla e inconscientemente agitabas tu bolsa de la compra como para decir “eh, que estoy aquí de legal”. Con el tiempo aprendiste a identificar unos turismos grises, medianos, que con los aplausos de las ocho encendían las luces azules y el sonido de las sirenas en su interior. Caías en la cuenta de que con esos también te cruzaste, que te vigilaron sin que tú lo supieras. Seguir leyendo “Epidemia de colchones”

Vida de provincias. «El año del descubrimiento», de Luis López Carrasco

Vida de provincias. «El año del descubrimiento», de Luis López Carrasco
Andrea Toribio, hispanista y escritora

Hace unas noches, pude disfrutar de El año del descubrimiento, de Luis López Carrasco. Pensé, inmediatamente, en la certeza del arquero; en Antonio Rebollo en aquella Barcelona del 92, volviéndose hacia Juan Antonio Epifanio, como diciéndole: «Ya la hemos hecho». Como los testimonios de uno mismo acostumbran a ser poco fiables, como dice en alguna parte Penelope Lively, opté por invitar al visionado a mi compañero más fiel: un cuaderno de tapas negras a rayas en el que se escribe bastante bien, con pulcritud. Pude entonces, relajarme y, como digo, deleitarme en el ejercicio. Porque lo justo es que a un espectáculo de la memoria le siga una escritura que transite un camino suave.

A lo largo de mi vida, quizá haya visto algo más de un centenar de películas que merezcan llamarse así, películas. Pero sí he leído infinidad de novelas, y eso fue lo que sentí a medida que las imágenes se iban sucediendo ante mis ojos: por fin había dado con la novela que tanto tiempo había estado buscando o que tanto había estado esperando. Si entendemos la búsqueda como un tipo particular de espera y si nos acogemos también a uno de los contraargumentos de venta más elegantes y, sin embargo, más discretos jamás escritos, esgrimido por el mismo E.M. Forster: «¿De qué sirven las artes si son intercambiables?»

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Examen de conciencia

Examen de conciencia
Josep Maria Margenat, profesor de Filosofía Social en la Universidad
Loyola Andalucía

Hay una “hora de la tarde” para el examen de conciencia. En La peste, el jesuita estudioso de san Agustín y de la antigua iglesia africana, el “defensor caluroso de un cristianismo exigente”, Paneloux, invita al médico agnóstico Rieux a “amar lo que no podemos comprender”. Rieux, entregado a la profesión que ama, decía hacer, como Paneloux, “el camino de la verdad luchando contra la creación tal como era”.

Más adelante, mientras una marea de sollozos cubre la plegaria de Paneloux, “Dios mío, salva a esta criatura”, el médico sale precipitadamente de la sala hacia el patio del hospital: “Tengo que irme, no puedo soportarlo más”. Luego, refiriéndose al niño que acababa de morir, dice a Paneloux: “– ¡Ah, éste al menos era inocente, ¡bien lo sabe usted!”. El sacerdote intenta explicar al médico: “para mí también era insoportable”, aunque comprendo que todo esto “supera nuestra medida”, pero no nos queda más que “amar lo que no podemos comprender”. Ante esa frase Rieux reacciona: “yo tengo otra idea del amor y estoy dispuesto a negarme hasta la muerte a amar esta creación donde los niños son torturados” –y añade– “Estamos trabajando juntos por algo que nos une más allá de las blasfemias y de las plegarias. Sólo esto es importante”. Evitando mirar a la cara de Paneloux, el doctor concluye: “Estamos juntos para sufrir y combatir [la muerte y el mal] …Dios mismo ahora no puede separarnos”. Ambos miran en la misma dirección. Seguir leyendo “Examen de conciencia”

Adiós a Eduardo Cierco

Adiós a Eduardo Cierco

Para el blog de esta semana, tenía hilvanada mi colaboración. No me podía alejar del tema COVID-19, no me sale, no se puede. Pero llegó la notícia de una pérdida cercana a  causa suya: Eduardo Cierco, colaborador y amigo desde hace más de medio siglo. Era tan próximo a nosotros, intelectual y emocionalmente, que, antes de que el virus le quitara la vida, estaba escribiendo un texto sobre su relación con El Ciervo, con motivo de los 70 años de la revista. Como primer recuerdo y homenaje, hemos pedido un texto a su nieto, Fabián, tantas veces intermediario entre El Ciervo y Eduardo. Vendrán otras palabras para un recuerdo largo porque Eduardo llegó para quedarse con nosotros. Nos deja esa calidez que le era propia y que nos confortará siempre. Seguir leyendo “Adiós a Eduardo Cierco”

Sagunto, Numancia y los fuegos que vendrán

Sagunto, Numancia y los fuegos que vendrán
Andreu Llabina, historiador

La poética de la resistencia hasta el fin, llenar de fuego la vida para que sea el combustible de la última batalla. La muerte de un pueblo, de una manera de ver el mundo, de una lengua, de toda una cultura. Sacrificio por el todo o nada.

Sagunto fue un destacado enclave de la antigüedad, habitado por iberos, ubicado en la costa Mediterránea entre las actuales ciudades de Castellón de la Plana y Valencia. Sagunto resistió los envites de los todo poderosos cartagineses hasta inmolarse en el año 219 a.C.

Numancia fue un poblado celtibero situado en el interior de la Península Ibérica, actualmente la ciudad de Soria se encuentra a 7 km de distancia de ese encalve. Numancia luchó contra la ocupación del Imperio Romano hasta también inmolarse en el año 133 a.C. Seguir leyendo “Sagunto, Numancia y los fuegos que vendrán”

La oportunidad de compartir

La oportunidad de compartir
Jordi Delás, médico

Sería deseable que el acceso a medios y recursos derivara de la equidad y la justicia social. Algunas personas muy convencidas no ven otra alternativa.  Pero la observación de la realidad diaria muestra grandes desigualdades, personas en situación socialmente deprimida, a las que las administraciones, por diferentes motivos, no son capaces de procurar necesidades básicas.

¿Qué hacer, dónde y cuándo no llegan las políticas sociales, las actuaciones del estado, comunidad, población?

A menudo, estas personas y situaciones son desconocidas. Sin padrón municipal, situación administrativa regulada, ni tarjeta sanitaria cabe pensar que no existen y, por tanto, no es fácil que lleguen tampoco a la opinión pública, ni a la asunción de presupuestos. Seguir leyendo “La oportunidad de compartir”

Comeros vuestra basura

Comeros vuestra basura
Martín Sacristán, periodista y escritor

El vertedero de Zaldibar, con residuos equivalentes a 35 años acumulados en apenas 15, una gestión desastrosa y dos trabajadores muertos es tan solo la punta del iceberg. Tras la actualidad de las portadas ha pasado desapercibido que hace apenas dos años éramos el noveno país que más desechos enviaba fuera de sus fronteras, solo equiparable a gigantes como Alemania, EEUU o Francia. Ya que no contamos con una industria equiparable a la de esos países, la única justificación es que llevamos mucho tiempo haciendo un hoyo para enterrar nuestra basura. Y ya desborda.

China, Indonesia, Malasia y Filipinas se rebelaron ese año porque los países occidentales les enviaban desechos plásticos mezclados, de los que solo el 20% era reciclable, el otro 80% había que tirarlo a un vertedero o quemarlo, y además contenía residuos tóxicos. Filipinas devolvió contenedores a España, y dejamos de exportar nuestros plásticos, que ahora debemos arrojar en vertederos propios. Adiós a nuestro noveno puesto, y ahora, ¿qué hacemos con nuestra basura? Lo ideal sería reciclarla, pero ahí fallamos estrepitosamente. Como país solo reciclamos el 29% de los residuos urbanos y durante una década no hemos incrementado ni un ápice ese índice. La UE nos fijó el objetivo del 49% para este año 2020, cifra como para dar risa. Si no fuera por la tragedia que esconde detrás. Seguir leyendo “Comeros vuestra basura”

Tantas cosas que no sabemos

Tantas cosas que no sabemos
Eugenia de Andrés, periodista

Ahora resulta que las autoridades chinas sabían que estaba circulando el coronavirus y, hasta pasados unos días, no alertaron a la población para que tomara precauciones. Una actuación incomprensible a la vista de los casos de contagios y víctimas del virus que hoy conocemos en la propia China y en otros países. Algunos minimizan la alerta que se ha generado en todo el mundo, pero está por ver su verdadera dimensión.

La cancelación del congreso Mobile en Barcelona, de efectos económicos tan importantes, es buena expresión del temor que ha desencadenado el contagio del virus, que ya se ha cobrado la vida de miles de personas. Quizás en esa decisión hay unas cuantas cosas que no sabemos y algunos analistas apuntan la clave de la guerra comercial de Estados Unidos y China. Seguir leyendo “Tantas cosas que no sabemos”

Océanos de purpurina

Océanos de purpurina
Jaume Boix, director de El Ciervo

El martes, 11 de febrero, Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, entregamos en la librería + Bernat de Barcelona el 44 premio El Ciervo Enrique Ferrán de artículos periodísticos sobre el tema El planeta en peligro. Fue un acto protagonizado por dos destacadas científicas, Anna Sánchez y Marta Bueno.

Marta es física, matemática, pedagoga e investigadora en neurociencias y vino desde Salamanca, donde vive y trabaja, para recoger el premio. Anna formó parte del jurado que lo otorgó y es oceanógrafa, investigadora especializada en plásticos y profesora de la facultad de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Barcelona.

La profesora Anna Sánchez fue brillante, concisa y clara, mucho más clara que el agua de los mares donde hace prospecciones y elabora análisis. “Quiero que salgan ustedes de aquí conociendo cinco cosas que quizá no saben”, dijo a la concurrencia. Se refería a los efectos muy nocivos para los mares de cinco agentes de alta peligrosidad: el césped artificial, que se pulveriza con el uso en mínimas partículas plásticas que van a los desagües, de allí a los ríos y de estos al mar; las toallitas del baño que pese a la evidencia del mal que causan siguen fabricándose, vendiéndose y comprándose con el aviso de que pueden echarse por el váter; la ropa, la segunda industria más contaminante, después de la del petróleo; las bolsas de plástico –o de papel, que tampoco pueden sustituirlas porque fabricarlas es muy dañino– ; y la purpurina, el brilli brilli tan usado en las escuelas y todo tipo de saraos ahora que es tiempo de carnaval. La purpurina es un microplástico bañado en metales, peligrosos si se inhalan y que por vía fluvial llega a los mares, queda en suspensión en las primeras capas del agua y es ingerida por los peces que al ser pescados ingeriremos. Seguir leyendo “Océanos de purpurina”

Café en praza do Toural

Café en praza do Toural
Josep Maria Margenat, profesor de Filosofía Social en la Universidad Loyola
Andalucía

Todos se dirigen a él como Herr Lehrer. Nadie sabe cuándo llegó a Santiago. El profesor, entrado en años, ha venido para su partida. Hay emoción, hay tensión, hay expectación. En el café compostelano de la praza do Toural, el profesor habla muy poco, saluda sólo a los viejos conocidos. Es martes, quizá es 3 de octubre. Alguien enciende la televisión. Aparece el Rey. Comienza su alocución, serio, sobrio, un punto rígido, con autoridad. Estado de excepción. El viejo profesor empieza a declamar en voz baja un texto que dice haber escrito él hace 95 años. No parece creíble. “Soberano es quien decide sobre el estado de excepción”. El domingo anterior algunos intentaron una afirmación excepcional de soberanía (pero semanas después no se arrió la bandera). “Quien decide en caso de conflicto” es quien, de forma no rigurosa ni clara, pero sí terminante e inapelable, decide que existe un conflicto. “Decidir si se puede o no eliminar el caso excepcional extremo no es un problema jurídico, es el atributo más genuino de la soberanía”. El joven matemático corrobora: no podemos prever procedimientos hasta el infinito, siempre se “nos escapa algo” y entonces alguien debe decidir. Ese es el soberano, porque es él quien decide que hay una excepción. Las previsiones procedimentales incluyen por fuerza la necesidad de la excepción. No hay infinitas posibilidades de predicción. Dicho de otra manera, musita ahora el profesor (él sostiene estas cosas desde hace casi un siglo), la “discusión sobre el caso excepcional” consiste en saber “quién dispone de las facultades no regladas constitucionalmente (…) quién es competente cuando el orden jurídico no resuelve el problema de la competencia”. Para quien “se orienta hacia los problemas y los negocios cotidianos, el concepto de soberanía carece de interés práctico”. Un registrador de la propiedad, que a veces viene a tomar café (tiene casa cerca), se encoge de hombros, pues él sólo sabe de aplicar la ley y levantar acta de lo ocurrido de acuerdo con lo previsto. Es un honrado funcionario. Para quien se rige por lo normal, lo único cognoscible, “todo lo demás constituye una «perturbación». Frente al caso extremo se encuentra sin saber qué hacer”. Desde la aburrida rutina no se puede resolver lo extraordinario; sin embargo, el soberano es quien, “desde la suspensión total del orden jurídico vigente”, dispone de facultades no regladas constitucionalmente, “es decir, quién es competente cuando el orden jurídico no resuelve el problema de la competencia”. El soberano, “ante un caso excepcional” privilegia el derecho a la propia conservación y suspende el derecho para restaurarlo. “El soberano –pronuncia lentamente el profesor – es quien con carácter definitivo decide si la situación es, en efecto, normal” y “asume el monopolio de la última decisión”. La soberanía del Estado conste en “el monopolio de la decisión” en el caso excepcional. Para Kant el estado excepcional no tiene cabida en el sistema; para Kant, el “derecho de necesidad ya no es derecho”. ¿Puede el Estado regular el derecho de excepción minuciosamente, es decir el caso en que el derecho se suspende a sí mismo? (nadie habla en cursivas ni con comillas, podemos suponer que el profesor ha modulado suavemente la voz para señalar matices en lo que dice que escribió). La excepción es atributo del soberano, sigue diciendo. El burócrata que levanta acta o el que registra documentos no está interesado por lo excepcional, no lo entiende. Por ello es incapaz de responder a quien intenta la excepción a la regla y se des-coloca. Lo suyo es co-locar las cosas; lo des-plazado y lo im-pre-visto complican su orden. El soberano decide. Dicho de otra forma: si decide es que es soberano. No hay más que un soberano. Si otro ha pretendido hacer de soberano, el auténtico soberano aclara que no puede haber más que un soberano. Le hacen caso. Está claro quién es el soberano. El discurso se ha acabado en Praza do Toural. Silencio, llueve. La farmacéutica rebelde, el profesor agitador y el aburrido registrador, cabizbajos, regresan a casa. Saben quién es el soberano. (Si, amable lector, has llegado hasta el final es que has reconocido en la amplias citas amplias de este blog textos de la Politische Theologie de Carl Schmitt de 1922; después de 1945 el jurista alemán, demasiado comprometido con el nazismo, pasó largas temporadas en Galicia, donde vivió su hija. Algunos del influyente Instituto de Estudios Políticos que estaba donde hoy el Senado y entonces el Consejo Nacional del Movimiento fue considerado un “pensador español”; su estrella no volvió a brillar hasta mucho después y ahora lo reivindica un amplio espectro que va de la extrema izquierda a la extrema derecha; su dialéctica amigo/enemigo se hizo famosa; toda la escena pudo ocurrir, salvo que la muerte de Schmitt en 1985 con 97 años, la hace del todo improbable; este blog se publica en una revista, El Ciervo, que fue llamada “improbable”. Los demás personajes aludidos son reales, aunque no figuren sus nombres;  todos ellos tienen acomodo cerca de praza do Toural).