Grecia y el cristianismo

Grecia y el cristianismo
Carlos Eymar, filósofo, profesor del Instituto Universitario Gutiérrez Mellado (UNED)

De poco sirvieron las luchas del gran helenista y académico, Francisco Rodríguez Adrados, fallecido a los 98 años el pasado 21 de julio, para que la enseñanza de las humanidades y las lenguas clásicas en España, no quedara reducida a un ínfimo nivel. Pese a lo cual, sigue siendo creciente la demanda de cultura griega en una sociedad tan tecnológica como la nuestra. El País saca su colección de mitos griegos a los quioscos donde también encontramos a Platón; la poetisa y reciente Premio Nobel, Louise Glück, escribió un poemario bajo el título de El triunfo de Aquiles, mismo personaje al que Javier Gomá dedicó hace unos pocos años su Aquiles en el gineceo. Aquiles a quien, gracias a la película Troya, ya empezábamos a poner la cara de Brad Pitt. Carlos García Gual, destacado discípulo de Adrados, ha publicado este mismo año La deriva de los héroes en la literatura griega (Siruela) y Voces de largos ecos (Ariel), mientras la británica Edith Hall, especialista en cultura clásica, en su libro Los griegos antiguos (Anagrama) sintetiza en un decálogo las que ella considera principales cualidades del espíritu helénico. Para terminar este breve muestrario, Emilio Lledó, en apenas dos meses y en plena pandemia, vio como se agotaba su libro Fidelidad a Grecia (Taurus), que ya va por la segunda edición. Aunque en él habla de Bartók y de muchas otras cosas, su entusiasmo por lo griego llega a alcanzar niveles de idolatría. Así, exalta la figura del Zeus Eleutherios, del dios que da libertad, del dios que no necesitó de una casta sacerdotal, del dios de una religión de la vida y de la fidelidad a la tierra, de la armonía y el conocimiento. Seguir leyendo “Grecia y el cristianismo”

Odio

Odio
Soledad Gomis, periodista

Le calificó de “matón”, de incitar al odio, explicó que su hija, de trece años, había quedado en choque, que la habían apartado de clase. Anunció que hablaría con el director del centro para que expulsara al indeseable. Y daba su propio teléfono para que otros padres se sumaran a su reclamación de que “no tocaran a sus hijos”. Hablaba con cierta calma, su indignación era contenida, era un padre de familia conmovido y eso le daba apariencia de credibilidad. En su página de Facebook, repitió su mensaje días más tarde, dando nombre y apellidos de quien había traumatizado a su hija. Pero la hija no había estado en clase y no quedó en choque. El padre controladamente indignado movilizó un asedio contra el supuesto matón. Pero el odio real y profundo era el de este hombre de 48 años que buscaba apoyo en las redes. Lo encontró en un joven de 18 años de origen checheno. Y el calificado de matón y de incitar al odio acabó decapitado al terminar el último día de clase antes de vacaciones. El odio asaltó las escuelas, traído por un padre. Seguir leyendo “Odio”

¿Has llamado ya hoy a tu madre?

¿Has llamado ya hoy a tu madre?
Jordi Delás, médico

O a tu abuelo, tu tía, tu padrino o quizás a tu hija.

Llama a tu madre ahora y no cuando tengas tiempo. Llámala cuando lo pienses, no lo dejes para más adelante y si te dice que está ocupada, alégrate de su ocupación y llámale más tarde.

Di por encima del teléfono, estoy hablando con mi madre, que es patente de corso que todo el mundo entiende, y como todo el mundo tiene, ha tenido madre, comprende, aprueba, envidia que se hable con su madre.

–Perdone, es mi madre, al teléfono–, una fórmula que rompe incluso el hielo y que no podremos usar siempre. Seguir leyendo “¿Has llamado ya hoy a tu madre?”

Ciudadano delincuente

Ciudadano delincuente
Martín Sacristán, periodista y escritor

Se acuerdan que al principio era de noche cuando aplaudíamos en las ventanas y que con el tiempo atardecía. Que primero los árboles no tenían hojas y luego brotaron. La vida transcurría lejos de nosotros durante el confinamiento. Ahora toca vivirlo todo de nuevo pero bajo nuevas reglas: sí se puede ir a trabajar, a un bar o a un restaurante, si volvemos temprano. También se puede pasear y hacer deporte, y en los municipios más grandes tenemos incluso un buen territorio por donde movernos a nuestras anchas. Aunque no sea lo recomendado.

Ahora, como pacífica y modélica ciudadanía, vestimos la mascarillas a todas horas. Y abusamos tanto del gel hidroalcohólico que el Instituo Nacional de Toxicología avisa del incremento de intoxicaciones, un 900%, por este producto. Somos, en fin, excepciones aparte, una sociedad moderna, bien educada y capaz de sacrificio en pro del bien común. Visión optimista de nosotros mismos que no comparten nuestras instituciones. Porque si nos paramos a pensarlo, ¿cuántas campañas institucionales sostenidas hemos visto para aumentar la concienciación y aprendizaje sobre medidas a tomar contra el coronavirus? Como excepción aquel episódico “Salimos más fuertes” de mayo fue más la celebración de una falsa victoria. A la vista está. Los hay que crecimos escuchando durante una década “Di no a las drogas”, “Fumar mata”, “Póntelo, pónselo” y “Las imprudencias (al volante) se pagan”. Con el tiempo y la insistencia esos mensajes calaron, mejorando nuestra salud e integridad física. Incluso la limpieza de nuestras calles, que hace muchos años estaban llenas de papeles, colillas y hasta cacas de perro. Nos costó, pero desde que somos democracia nos hemos constituido en una sociedad extremadamente cívica. Seguir leyendo “Ciudadano delincuente”

Elogio de las bibliotecas

Elogio de las bibliotecas
Eugenia de Andrés, periodista

Las bibliotecas ya no son almacenes de libros colocados todos en orden en sus estanterías en espera de ser leídos allí mismo o de tomarlos prestados. Han entrado en una nueva dimensión: se han convertido en verdaderos espacios culturales. Casi sin que nos diéramos cuenta –al menos así me ha sucedido a mí– han evolucionado, se han adaptado a los nuevos tiempos y ofrecen numerosas posibilidades a quienes se acercan a sus instalaciones. Ocurre así en la red de bibliotecas de grandes ciudades, y quizás no tanto en las de pequeños municipios.

Además de leer, estudiar o trabajar en sus dependencias, hay zonas con ordenadores de uso público en los que puedes acceder a internet, salas de estudio con prolongación de horario en fechas de exámenes, exposiciones, charlas y conferencias de escritores, presentaciones de libros, recitales de poesía, clubs de lectura y una oferta interesante de propuestas para todos los gustos. Seguir leyendo “Elogio de las bibliotecas”

Lo rupturista es reformar

Lo rupturista es reformar
Jaume Boix, director de El Ciervo

Tener memoria se considera una virtud, aunque perderla no es un vicio sino más bien una avería y a menudo una desgracia. La memoria es necesaria y eso se comprueba sobre todo cuando uno la echa en falta. Pero su necesidad, su conveniencia y su utilidad no siempre y no todos la han valorado. Bastantes educadores y pedagogos apartaron e incluso desterraron de sus métodos didácticos el fomento, el ejercicio de la memoria como instrumento de aprendizaje y de acceso al conocimiento. Ahora parece que esta tendencia remite y, como suele ocurrir con los péndulos, algunos prestigian la memoria con un punto quizá de exageración y afirman que sin memoria no hay cultura y aun que cultura es memoria. Es bueno que la memoria vuelva a la enseñanza y que los jóvenes la refuercen como hacen cada dos por tres con la ram de sus ordenadores. Saben que de ella depende la rapidez y la capacidad de sus funciones, sean estas los juegos tele-reunidos, el cine serializado, el chateo o el estudio poscovita. Seguir leyendo “Lo rupturista es reformar”

Pere Casaldàliga: Un Juan de la Cruz “guerillero”

Pere Casaldàliga: Un Juan de la Cruz “guerillero”
José Ignacio González Faus

Ayer, 8 de agosto, falleció Pere Casaldáliga, amigo y referente de El Ciervo. En su memoria reproducimos el texto que José Ignacio González Faus escribió para los claretianos y la fotografía de Juan Guerrero, publicada en el número de mayo-junio de 2016 de El Ciervo, dentro de la monografía “Brasil, el paraíso en obras”. El obispo y el fotógrafo unieron sus voces en el libro “Los ojos de los pobres”  y en la exposición itinerante “De profesión, esperanza”.

En Balsareny (Barcelona) de familia campesina, nació en 1928 Pere Casaldáliga i Pla. Entró en la orden de los claretianos, fue de misionero a Brasil y en 1971 fue nombrado obispo de Mato Grosso, una de las diócesis más extensas del país (casi un tercio de España) dominada por grandes terratenientes millonarios, y poblada por míseros campesinos. Seguir leyendo “Pere Casaldàliga: Un Juan de la Cruz “guerillero””

Comunidad hasídica: el poder de las palabras

Comunidad hasídica: el poder de las palabras
Lucia Montobbio, periodista y mediadora

Durante el confinamiento, se ha centrado la atención, de forma puntual, en la comunidad hasídica de Nueva York. Pienso que se ha debido a dos razones centrales; la primera podría ser la popularidad alcanzada por la serie Unorthodox de Netflix. Y la segunda, la aparición de noticias en diferentes diarios sobre el elevado contagio del virus en estas comunidades.

Un amigo judío me explica que está harto, que no entiende porqué existe tanto interés internacional sobre la comunidad hasídica de Brooklyn, que a escala internacional habría muchos otros temas, más relevantes, por tratar. Así que, movida por su reflexión, he contactado con el rabino David Libersohn de la comunidad Jabad de Barcelona; y con el rabino Avi Shafran director de asuntos públicos de Agudath Israel of America, entidad que aglutina diferentes comunidades hasídicas. La intención es lanzar el contrapunto que ellos pueden dar en esta situación; cómo les afecta el papel que han podido tener los medios de comunicación y los políticos. Seguir leyendo “Comunidad hasídica: el poder de las palabras”

Admirado Marsé

Admirado Marsé
Jordi Delás, médico

El 18 de julio de 2020 ha fallecido Juan Marsé. En el número 89 de El Ciervo, en noviembre de 1960 y en la sección “Los Narradores”, publicó el relato La Calle del Dragón Dormido que acompañaba de una breve presentación.

“Nací en  1933, en Barcelona. Estudios elementales. Desde los 13 años trabajo en un taller de joyería. Conseguí empleo en una revista cinematográfica sin dejar el taller. Hice entrevistas a la gente del cine y otras banalidades durante cierto tiempo y luego pasé a cuidarme de la crítica. Acabe dejándolo, por razones de tipo económico y moral. Al mismo tiempo, había empezado a publicar narraciones cortas en Ínsula. El año pasado se me concedió el Sésamo de cuentos. Va a aparecer estos días mi primera novela larga, Encerrados con un solo juguete, que quedó finalista del Premio Biblioteca Breve 1960, declarado desierto. Escribo con la pretensión de llegar a reflejar al hombre español de hoy con todos sus problemas. Creo que es urgente no mutilar ciertos aspectos de nuestra sociedad y de los personajes (ideas sociales, políticas, religiosas) que se respiran en la calle, pero que, por contra, no se hallan en la actual novelística española”. Seguir leyendo “Admirado Marsé”

Hacer limpieza

Hacer limpieza
Carlos Eymar, filósofo, profesor del Instituto Universitario Gutiérrez Mellado (UNED)

Al final de la desescalada he tenido ocasión de constatar que muchos, como yo, fuimos presa, desde el inicio del confinamiento,  de un renovado deseo de orden. Las trabas al desplazamiento exterior recondujeron nuestra energía hacia una pulsión de organización interna, favorecida por el excedente de tiempo disponible. Al fin se había de afrontar la lucha, siempre postergada, contra el caos doméstico, que, por supuesto, ha concluido en una derrota sin paliativos.

Hace ya un año que ojeé el libro La magia del orden de la japonesa Marie Kondo, la gran gurú de la organización, lanzada al estrellato mundial gracias a su programa difundido en Neftlix. Sus sugestivas y sencillas propuestas están inspiradas por una estética zen, amante de las líneas rectas, la limpieza, los colores secos, las zonas de sombra y los espacios vacíos. Su método de orden KonMari puede resumirse en el principio de una eliminación despiadada de las cosas inútiles que acumulamos, clasificadas, básicamente, en tres categorías: ropa, libros y papeles, y objetos con valor sentimental como las fotos. Sin duda resulta fácil asumir, e incluso practicar,  muchos de sus sensatos consejos a la hora de desechar camisas, extractos bancarios, libros de texto de nuestra infancia o trabajos manuales de nuestros hijos. Hay, sin embargo, un aspecto en el que (por lo menos a mí) resulta difícil seguir sus consejos: el de los libros. Seguir leyendo “Hacer limpieza”