Ya está aquí el último número de El Ciervo. Número 781

Ya está aquí el último número de El Ciervo. Número 781

Especular económicamente con una pandemia mortal es un crimen y da rabia. Hacerlo políticamente da bastante pena. Ignora que la razón de un tentetieso, lo que le impide caer o vencerse, no está en el hueco de la figura sino en el peso de su fondo. Y en este asunto el fondo dice que cuando ocurre una desgracia la gente se vuelca para ayudar en lo que sea. Nada cuenta más ni hay más cuento. Pasa en todas partes porque propio es de los humanos mostrar lo mejor (lo peor también) de la humanidad, pero sí parece que aquí tenemos una manera más vibrante de manifestar la solidaridad, esa virtud. Antes la llamaban caridad.

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Hacer limpieza

Hacer limpieza
Carlos Eymar, filósofo, profesor del Instituto Universitario Gutiérrez Mellado (UNED)

Al final de la desescalada he tenido ocasión de constatar que muchos, como yo, fuimos presa, desde el inicio del confinamiento,  de un renovado deseo de orden. Las trabas al desplazamiento exterior recondujeron nuestra energía hacia una pulsión de organización interna, favorecida por el excedente de tiempo disponible. Al fin se había de afrontar la lucha, siempre postergada, contra el caos doméstico, que, por supuesto, ha concluido en una derrota sin paliativos.

Hace ya un año que ojeé el libro La magia del orden de la japonesa Marie Kondo, la gran gurú de la organización, lanzada al estrellato mundial gracias a su programa difundido en Neftlix. Sus sugestivas y sencillas propuestas están inspiradas por una estética zen, amante de las líneas rectas, la limpieza, los colores secos, las zonas de sombra y los espacios vacíos. Su método de orden KonMari puede resumirse en el principio de una eliminación despiadada de las cosas inútiles que acumulamos, clasificadas, básicamente, en tres categorías: ropa, libros y papeles, y objetos con valor sentimental como las fotos. Sin duda resulta fácil asumir, e incluso practicar,  muchos de sus sensatos consejos a la hora de desechar camisas, extractos bancarios, libros de texto de nuestra infancia o trabajos manuales de nuestros hijos. Hay, sin embargo, un aspecto en el que (por lo menos a mí) resulta difícil seguir sus consejos: el de los libros. Seguir leyendo “Hacer limpieza”

Reducción de daños

Reducción de daños
Eugenia de Andrés, periodista

Hace unos diez años, un grupo de profesionales sanitarios que trabajaba en un servicio de atención a usuarios de drogas me explicó el concepto de reducción de daños. Recuerdo que en aquel momento tenía ciertas reticencias a aceptarlo, pero con el tiempo me he convertido en una defensora de esta idea.

El equipo sanitario al que me he referido -médicos, enfermeras y asistentes sociales-  aceptaba que los usuarios fueran consumidores de drogas activos. Pero procuraba que dejaran de asumir riesgos en su adicción y, por ejemplo, entre otras iniciativas, promovían la entrega de material no contaminado para inyectarse heroína o cocaína. El objetivo era muy claro: evitar el contagio del sida, que en aquel momento estaba en cifras muy elevadas, para lo cual invitaban a los usuarios a que no compartieran jeringuillas y las utilizaran una sola vez. Ahí estaba la reducción de daños. Seguir leyendo “Reducción de daños”

Promesas no cumplidas durante Covid-19

Promesas no cumplidas durante Covid-19
Jordi Delás, médico

La prestigiosa revista médica New England Journal of Medicine, haciendo referencia a los sanitarios que atendieron en primera línea a pacientes con Covid-19, declaraba que deberían ser recordados para siempre como héroes.

En nuestro entorno para siempre ha durado 15 días.

En los días más duros de la epidemia era un sentido general que había que invertir más en sanidad, investigación, mejorar las condiciones asistenciales y la retribución de los profesionales sanitarios. Pero esto también ha durado 15 días. Seguir leyendo “Promesas no cumplidas durante Covid-19”

Epidemia de colchones

Epidemia de colchones
Martín Sacristán, periodista y escritor

Las calles, calladas y quietas, eran el escenario de una peli “fin del mundo”. Podías salir a la compra, y eso era todo. Entonces, si no cogías el coche, sentías esa sensación permanente de amenaza, por no cruzarte con nadie, porque te preguntabas quién habría tras las ventanas cerradas, las fachadas incólumes.

Pasaba lento a veces cerca tuyo un coche patrulla e inconscientemente agitabas tu bolsa de la compra como para decir “eh, que estoy aquí de legal”. Con el tiempo aprendiste a identificar unos turismos grises, medianos, que con los aplausos de las ocho encendían las luces azules y el sonido de las sirenas en su interior. Caías en la cuenta de que con esos también te cruzaste, que te vigilaron sin que tú lo supieras. Seguir leyendo “Epidemia de colchones”

Vida de provincias. «El año del descubrimiento», de Luis López Carrasco

Vida de provincias. «El año del descubrimiento», de Luis López Carrasco
Andrea Toribio, hispanista y escritora

Hace unas noches, pude disfrutar de El año del descubrimiento, de Luis López Carrasco. Pensé, inmediatamente, en la certeza del arquero; en Antonio Rebollo en aquella Barcelona del 92, volviéndose hacia Juan Antonio Epifanio, como diciéndole: «Ya la hemos hecho». Como los testimonios de uno mismo acostumbran a ser poco fiables, como dice en alguna parte Penelope Lively, opté por invitar al visionado a mi compañero más fiel: un cuaderno de tapas negras a rayas en el que se escribe bastante bien, con pulcritud. Pude entonces, relajarme y, como digo, deleitarme en el ejercicio. Porque lo justo es que a un espectáculo de la memoria le siga una escritura que transite un camino suave.

A lo largo de mi vida, quizá haya visto algo más de un centenar de películas que merezcan llamarse así, películas. Pero sí he leído infinidad de novelas, y eso fue lo que sentí a medida que las imágenes se iban sucediendo ante mis ojos: por fin había dado con la novela que tanto tiempo había estado buscando o que tanto había estado esperando. Si entendemos la búsqueda como un tipo particular de espera y si nos acogemos también a uno de los contraargumentos de venta más elegantes y, sin embargo, más discretos jamás escritos, esgrimido por el mismo E.M. Forster: «¿De qué sirven las artes si son intercambiables?»

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Examen de conciencia

Examen de conciencia
Josep Maria Margenat, profesor de Filosofía Social en la Universidad
Loyola Andalucía

Hay una “hora de la tarde” para el examen de conciencia. En La peste, el jesuita estudioso de san Agustín y de la antigua iglesia africana, el “defensor caluroso de un cristianismo exigente”, Paneloux, invita al médico agnóstico Rieux a “amar lo que no podemos comprender”. Rieux, entregado a la profesión que ama, decía hacer, como Paneloux, “el camino de la verdad luchando contra la creación tal como era”.

Más adelante, mientras una marea de sollozos cubre la plegaria de Paneloux, “Dios mío, salva a esta criatura”, el médico sale precipitadamente de la sala hacia el patio del hospital: “Tengo que irme, no puedo soportarlo más”. Luego, refiriéndose al niño que acababa de morir, dice a Paneloux: “– ¡Ah, éste al menos era inocente, ¡bien lo sabe usted!”. El sacerdote intenta explicar al médico: “para mí también era insoportable”, aunque comprendo que todo esto “supera nuestra medida”, pero no nos queda más que “amar lo que no podemos comprender”. Ante esa frase Rieux reacciona: “yo tengo otra idea del amor y estoy dispuesto a negarme hasta la muerte a amar esta creación donde los niños son torturados” –y añade– “Estamos trabajando juntos por algo que nos une más allá de las blasfemias y de las plegarias. Sólo esto es importante”. Evitando mirar a la cara de Paneloux, el doctor concluye: “Estamos juntos para sufrir y combatir [la muerte y el mal] …Dios mismo ahora no puede separarnos”. Ambos miran en la misma dirección. Seguir leyendo “Examen de conciencia”

Ya está aquí el último número de El Ciervo. Número 780

Ya está aquí el último número de El Ciervo. Número 780

El lenguaje tiene poder no solo porque sirve para comunicarnos sino porque, si es que lo hacemos, con él pensamos. Las palabras son unidades básicas del lenguaje, ladrillos con que levantamos las ideas que rigen nuestra forma de obrar, incluso de ser, y nos permiten relacionarnos, comunicarlas. Cierto es que a menudo decimos antes de pensar, y no pocas veces lo lamentamos, cosa que demuestra la importancia de medir las palabras, de conocer su valor y su peso, su significado, porque hablando se entiende la gente o no se entiende. Las palabras no solo tienen poder sino que lo dan: con palabras pedimos, amamos, sentimos, soñamos, herimos, sanamos, aprendemos, engañamos, mentimos. Quien domina el lenguaje domina el poder y de ahí esa pelea y el afán muchas veces ridículo pero siempre eficaz por controlar lo que llaman relato o discurso aun a costa de manipularlo sin remilgos. Así se desfiguran, se embadurnan y disfrazan las palabras a fin de que no sirvan para entendernos sino para enredarnos. Nos quitan, nos hurtan la palabra y su sentido, y uno, hecho un lío, no sabe ya cómo pensar.

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Adiós a Eduardo Cierco

Adiós a Eduardo Cierco

Para el blog de esta semana, tenía hilvanada mi colaboración. No me podía alejar del tema COVID-19, no me sale, no se puede. Pero llegó la notícia de una pérdida cercana a  causa suya: Eduardo Cierco, colaborador y amigo desde hace más de medio siglo. Era tan próximo a nosotros, intelectual y emocionalmente, que, antes de que el virus le quitara la vida, estaba escribiendo un texto sobre su relación con El Ciervo, con motivo de los 70 años de la revista. Como primer recuerdo y homenaje, hemos pedido un texto a su nieto, Fabián, tantas veces intermediario entre El Ciervo y Eduardo. Vendrán otras palabras para un recuerdo largo porque Eduardo llegó para quedarse con nosotros. Nos deja esa calidez que le era propia y que nos confortará siempre. Seguir leyendo “Adiós a Eduardo Cierco”

Sagunto, Numancia y los fuegos que vendrán

Sagunto, Numancia y los fuegos que vendrán
Andreu Llabina, historiador

La poética de la resistencia hasta el fin, llenar de fuego la vida para que sea el combustible de la última batalla. La muerte de un pueblo, de una manera de ver el mundo, de una lengua, de toda una cultura. Sacrificio por el todo o nada.

Sagunto fue un destacado enclave de la antigüedad, habitado por iberos, ubicado en la costa Mediterránea entre las actuales ciudades de Castellón de la Plana y Valencia. Sagunto resistió los envites de los todo poderosos cartagineses hasta inmolarse en el año 219 a.C.

Numancia fue un poblado celtibero situado en el interior de la Península Ibérica, actualmente la ciudad de Soria se encuentra a 7 km de distancia de ese encalve. Numancia luchó contra la ocupación del Imperio Romano hasta también inmolarse en el año 133 a.C. Seguir leyendo “Sagunto, Numancia y los fuegos que vendrán”