¡Buen camino!

¡Buen camino!
Iñaki Pardo Torregrosa, periodista

Al volver de las vacaciones me ha tocado trabajar por las mañanas durante un mes. El resto del año voy por la tarde. Estos días me subo al tren de camino a Barcelona antes de las siete, cuando todavía es de noche. A diferencia de cuando voy al mediodía, veo siempre a las mismas personas. Cuando cojo el tren de la una y media de la tarde sí que hay gente con la que coincido siempre, pero no muchos. Ahora tengo cada día las mismas caras en el vagón y le atrevería a decir que cada una va en su sitio. Y, salvo un grupo de cuatro que tendrán entre 40 y 50 años y que siempre van juntos hablando, la mayoría ni siquiera duerme; va escuchando música con los auriculares o distraídas todo el trayecto con su móvil. Otras -no tantas-, con el libro.

Hasta aquí todo parece normal. Cualquiera que use de forma habitual el transporte público en una gran ciudad verá escenas parecidas. Pero ahora eso me choca porque vengo de hacer un tramo del Camino de Santiago francés, durante 20 días, y allí viví todo lo contrario. Nada más llegar a Navarra y sin conocer a nadie ya me fui a cenar con un grupo. Durante la etapa todo el mundo se saluda con el habitual “buen camino”, que cuesta el primer día pero al que luego uno se habitúa y ya sale de forma natural. Seguir leyendo “¡Buen camino!”