Ética para cerdos

Ética para cerdos
Martín Sacristán, periodista y escritor

Durante siglos, en la parte baja de las casas europeas, se alimentaron cerdos para de forma regular matarlos y comérselos. Convivíamos con su olor, suciedad e insectos en el piso inferior de la casa. Después de verlos nacer, crecer y reproducirse acudíamos a una orgía de muerte, sangre y vísceras disfrutada en familia. Tanto se aprovechaba todo, que los niños inflaban la vejiga urinaria haciendo el equivalente de un globo actual. A diferencia de ellos, hoy a niños y mayores nos asquearía la visión directa de una matanza. En el mostrador de la carne todo es absolutamente pulcro y los cerdos, visiones de fotografía o dibujos en el envase para distinguir de qué animal es cada pieza. Pero nosotros, los modernos, seguimos alimentando cerdos.

Los puercos ya no están en la parte baja de nuestros hogares, y ni siquiera son animales físicos. Pero satisfacen la mayor parte de nuestras necesidades, y de ellos aprovechamos todo. Los alimentamos mediante actos de compra, y ellos nos devuelven productos y servicios que necesitamos. El cerdo se llama retail en el lenguaje técnico, y distribuidor en el común, una de sus granjas se ha trasladado a internet, y poco a poco alimenta a una cantidad inmensa de la población mundial. Tan inmensa, que pronto la mayor parte de compradores online verán tan normal valerse de él para sus compras como nuestros antepasados veían tener un cerdo en casa para su alimento. La diferencia es que ellos no amaban lo que iban a comerse, y a nosotros está educándosenos para que así sea. Seguir leyendo “Ética para cerdos”