La lengua de mayo

La lengua de mayo
Carlos Eymar, filósofo, profesor del Instituto Universitario Gutiérrez Mellado (UNED)

El azar, o tal vez el destino, me ha convocado a París,  para pasar una semana de este mes de mayo que ahora concluye. Llego un día de huelga de la SNCF, en el que, además, la lluvia y algún paquete sospechoso en la línea 4, me dejan como perdido entre la multitud, abandonado a un sentimiento de impotencia y caos. Por la radio dan la noticia de que en algunas universidades se han boicoteado los exámenes para protestar contra el proyecto de reforma universitaria de Macron. Huelgas y revueltas estudiantiles ¿estaremos regresando a mayo del 68? Seguir leyendo “La lengua de mayo”

Índices mutantes

Índices mutantes
Carles Padró, periodista

Resulta que a Emmanuel Macron se le derrite la cuota de popularidad al calor del verano. Su apoyo es sensiblemente menor que el de Sarkozy y Hollande a los cuatro meses de entrar al Elíseo y encima su idilio con los medios de comunicación empieza a menguar. ¿La culpa? Según el presidente francés, de la “mala comunicación” y la “falta de pedagogía” sobre sus reformas. No ha sido muy original a la hora de buscar las razones, que digamos. Ya es tendencia que cuando un líder moderno pierde simpatías lo achaque a que no se expone de manera adecuada su acción de gobierno. Es una especie de no es que lo haga mal, sino que la gente no sabe que lo hago bien porque no se lo explicamos como deberíamos. Cambiemos al director de comunicación, a ver si así remontamos. Seguir leyendo “Índices mutantes”

Lo que Niza se llevó, además de vidas

Lo que Niza se llevó, además de vidas
Sole Gomis, periodista

Los periódicos franceses andan estos días, tras el horrible atentado de Niza, en la fiesta nacional del 14 de julio, repartiendo portadas entre dos temas: el extraño perfil del autor de la carnicería y las declaraciones críticas de políticos varios sobre las medidas del gobierno. Mohamed Lahouaiej Bouhlel  se dejó la barba a comienzos de mes como signo de su súbita creencia religiosa, pese a que no se le había visto en ninguna mezquita de su barrio y a que no respetaba el Ramadán. Un transportista que alquila un camión no parece sospechoso. Era un hombre agresivo en su ámbito privado, pero su afición a las mujeres, sus visitas al gimnasio y sus clases de salsa no podían alertar a nadie. Pese a lo difícil de prever y evitar una masacre como la que provocó, las vidas que ha segado también se han llevado la unidad política y social. Más de doscientos muertos en ocho meses han fracturado el país. Y las presidenciales de 2017 no ayudan. Seguir leyendo “Lo que Niza se llevó, además de vidas”