Conteniendo la respiración

Conteniendo la respiración
Soledad Gomis, periodista

Tenía mi artículo para este Blog hilvanado desde hace tiempo. Es de un tema que me interesa y del que tengo recuerdos personales. Quería hablar de Libia, el país que dejó de existir. Pero, en estos momentos, me veo incapaz de estructurarlo. No sé a quién va a interesar si ni siquiera me interesa a mí. Estos días, quiero decir. Habrán visto o, tal vez peor, vivido, lo que está ocurriendo en Barcelona desde hace una semana.

El lunes, 14, empezó con aparente sosiego. Se había convocado a la ciudadanía a que saliera a la calle, se hiciera visible y también audible, haciendo sonar bocinas, silbatos o con caceroladas, en cuanto saliera La Sentencia. Pero la sentencia salió y me enteré en una estación, ojeando diarios digitales. Nadie hizo nada. En el trabajo, nadie quiere repetir las enormes tensiones de 2017. Tácitamente, apenas se cita el tema si el corrillo es heterogéneo. Hablamos del tiempo, de zapatos… La tarde del lunes es la de la ocupación del aeropuerto por unas ocho mil personas. Una infraestructura crítica, pero el hecho queda en nada en relación al martes. Entonces, la convocatoria frente a la Delegación del Gobierno deriva en graves incidentes con barricadas de fuego. El miércoles el nivel de tensión aumenta. Los grupos –siempre con el móvil en la mano- siembran de destrucción la Gran Vía y alrededores. Afortunadamente, Mossos y Policía trabajan juntos. El señor Torra, al que pusieron de President de la Generalitat, prefiere ir a una de las marchas independentistas hacia Barcelona y no pide que pare la violencia, a su manera, hasta pasada la medianoche. Los que tenemos la suerte de vivir Diagonal arriba, alejados del Ensanche, seguimos con la vida casi normal. Seguir leyendo “Conteniendo la respiración”

Manantial envenenado

Manantial envenenado
Juan Claudio de Ramón, escritor

En días como estos el ciervo querría poder beber de una manantial no contaminado. Lo tiene difícil. El odio cultivado largos años por espíritus mezquinos se ha filtrado por toda la llanura y quedan pocos arroyos claros donde apaciguar la sed. No nos quejemos. Es culpa nuestra. Durante décadas hemos visto embalsarse el agua turbia delante de nuestros ojos y ahora nos sentimos a merced de la riada. Seguir leyendo “Manantial envenenado”