Tierra de esperanza

Tierra de esperanza
Jaume Boix, director de El Ciervo

Unidad, reencuentro y reconstrucción fueron tres ideas fuerza del discurso inaugural del presidente Biden. La reconciliación —así la llamamos aquí en momentos también de especial gravedad e incertidumbre— será el objetivo de su mandato. La nuestra funcionó y sería bueno que aquellos que hoy la ponen en duda (que no son los que la protagonizaron sino los que se beneficiaron de ella) tomen nota de adónde llevan los desgarros: al desastre y a la obligada y a menudo dolorosa necesidad de recoser.

Biden definió las características y condiciones de la reconciliación: decencia, respeto al otro y respeto a la verdad, fundamentos de una democracia fuerte. Es el programa de la buena gente y fue bonito ver y escuchar cómo la primera potencia del mundo se propone a sí misma y se dispone a convertirse, eso pide su dirigente, en el país de las buenas personas de todos los colores. Es la América que nos gusta, la que ha sido tildada, con menosprecio, de idealista, la de Jennifer López clamando en español por la libertad y la justicia, la de “una chica negra delgaducha, descendiente de esclavos y criada por una madre soltera que puede soñar convertirse en presidente o puede llegar a recitar para un presidente”, como dijo Amanda Gorman. Ojalá de la mano de este hombre tranquilo y de esa mujer empoderada, Kamala Harris  —“no digan que las cosas no pueden cambiar”, dijo Biden, aplaudiendo a la primera vicepresidenta de la historia— ojalá los Estados Unidos vuelvan a ser la tierra de esperanza a la que nos invita a viajar Bruce Springsteen en su vieja canción Land of hope and dreams con la que abrió el bello programa Celebrating América al culminar la jornada inaugural de esta nueva era. Seguir leyendo “Tierra de esperanza”