Sus labores con humor

Sus labores con humor
Jaume Boix, director de El Ciervo

De profesión sus labores. Así definió Eduardo Mendoza su oficio y hasta su quehacer en la vida en el bonito discurso de aceptación del premio Cervantes. Este es, como saben, el más importante galardón de las letras hispanas, por lo que el premiado se declaró muy agradecido y contento, pero añadió que el honor de haberlo recibido no le hará cambiar: “Seguiré siendo el que siempre he sido, Eduardo Mendoza, de profesión sus labores”. Seguir leyendo “Sus labores con humor”

La vida en un fragmento

La vida en un fragmento
Eugenia de Andrés, periodista

Cuando era estudiante en la facultad de Filología, una profesora  –crítica literaria y ensayista de gran prestigio– dijo a los alumnos de su clase de literatura que aquellos que no conseguían leer El Quijote en su totalidad podían optar por la lectura de algunos capítulos determinados para tener una idea de la calidad de la obra de Cervantes. A continuación, señaló que los capítulos esenciales son los siguientes: 6, 9, 11, 21 a 23 y 49 (en la primera parte) y 3, 22 y 44 (en la segunda). Seguir leyendo “La vida en un fragmento”

Bob Dylan, premio Nobel

Bob Dylan, premio Nobel
Norbert Bilbeny,catedrático de Ética

Marta Pessarrodona es una de nuestras mejores poetisas. Cuando yo era decano, y ella miembro del consejo asesor de mi facultad, no sé a cuento de qué le pregunté durante un aperitivo si le parecería bien que Bob Dylan obtuviese el Nobel. De ninguna manera, vino a decirme. No recuerdo sus argumentos, que debieron ser serios y contundentes. Yo le dije tímidamente que a mí no me parecería mal que se lo dieran.

Y se lo han dado. Me alegro. Bob Dylan será un cantante, pero es un poeta. Un poeta que canta. ¿Y no se ha cantado durante siglos la poesía? No me gusta la poesía que no es musical ni la música que no se puede bailar. Dante, Verlaine, Sylvia Plath, son cantables; Bach, Prokofiev, el blues, son bailables. Dylan es cantable y bailable. Pero sobre todo es un poeta que escribe versos, y unos versos que dicen cosas a alguien y por algo. Dylan es el poeta de tres generaciones del mundo occidental, entre los años sesenta del siglo XX y primera quincena del siglo siguiente. Ha puesto y aún pone música a la disconformidad del sujeto en este mundo de opulencia y miseria, muchedumbre y soledad, esperanza y frustración. Leonard Cohen, que podía haber recibido el Nobel antes, es más íntimo e intemporal. Quizás mejor escritor, pero no tan voz de la totalidad del sentimiento mundano –no tan bardo– como Dylan. También Lennon, exceptuado el Yellow Submarine, fue poeta. Y muchos habremos crecido al son de todos estos y otros más poetas que cantan y nos piden bailar.

De modo que nos alegramos por el Nobel para Bob Dylan. Nuestro Homero de carretera, Ovidio de guitarra eléctrica. Es también un poco de Nobel para todos sus seguidores. “Knock, knock on heaven’s door”.