La hora socialista

La hora socialista
Josep Maria Margenat, profesor de Filosofía Social en la Universidad Loyola
Andalucía

Sabemos que en noviembre habrá elecciones, con gobierno o sin gobierno socialista, pero no me refiero a esta “hora socialista”, sino a la hora europea y de largo aliento a que están llamados los socialistas. Claro que para esa hora llegue es necesario formar un buen gobierno de cambio, pero no a cualquier precio.

Oímos o leemos: “el régimen del 78”. Con la monarquía parlamentaria de 1978 acabaron 36 años de dictadura militar (1939-1975) y, aunque podía haber sido una república parlamentaria, el pacto fundó una constitución democrática de una monarquía parlamentaria, homologable a otras democracias europeas, monárquicas o republicanas. Quien pretende desacreditar y “superar” engañosamente o quien se apropia de aquel momento para fijar una única lectura oclusiva, no sirve a la democracia, sirve sólo a sus intereses ideológicos o puramente crematísticos, si es que ambos no convergen. La monarquía parlamentaria es de todos los españoles: quiere y debe integrar a todos. Es integradora a fuer de reconocer la diversidad. Es integradora porque no excluye a nadie del pluralismo, ideológica, social o nacional. Es integradora, “comprehensive” diría un inglés, porque sólo integra quien reconocer la diversidad, en nuestro caso la de España plural como la de Europa unida en su diversidad, territorial y comunitaria. Algunos quieren apropiarse de la letra del pacto o rechazar todo lo pactado, sin entender que un pacto está hecho de transacción permanente, de espíritu de convivencia y de acuerdo, de cesión en las propias posiciones. En el pacto todos salimos ganando, aunque nadie gana todo, ni los demás pierden todo. El monoteísmo político que algunos pretenden va contra el pactismo. El poder quiere tener y ejercer todo el poder. Seguir leyendo “La hora socialista”

La guía para los despistados del 20D

Ayer se celebraron las elecciones generales en España. Este texto se pensó, redactó, editó y muy cerca estuvo de publicarse –por despiste propio– antes incluso de que se celebraran los comicios. No porque se trate de una quimera, sea un intento de futurología o –lo que es peor– piense que nadie lo leerá, sino debido a que el resultado se decidió mucho antes de que los españoles fueran en masa dominguera a depositar su voto en las urnas. Seguir leyendo “La guía para los despistados del 20D”