¡Quel Panamá!

¡Quel Panamá!

¡Qué Panamá! Con esta expresión –habitual, dice, en Francia a principios del siglo XX–, John Le Carré encabeza su novela El sastre de Panamá. Significa que un conflicto es insoluble. ¡Qué Panamá!, es decir, ¡qué panorama, qué lío, que pastel, qué empanada, que chanchullo!

El sastre de su novela va tomando las medidas a una caterva de personajes a cual más corrupto. Y el MI6 lo recluta, claro. No con argumentos patrióticos sino con los que se llevan en su ambiente y suelen ser parecidos: dinero, coacción, chantaje. El sastre de Panamá lo que narra, como casi todo en Le Carré, es un desastre, un desastre de mundo, que es el nuestro. ¡Qué Panamá!

Los papeles del Panamá que está dando a conocer el ICIJ (Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación) muestran en qué Panamá ha metido al mundo el capitalismo financiero, esa burbuja especulativa que no construye sino que destruye, no crea riqueza sino que se limita a acaparar la que queda y a esconderla en sus islas del tesoro. Seguir leyendo “¡Quel Panamá!”