¿A la mierda?

¿A la mierda?
Xavier Vidal, periodista y librero

¿En qué momento empezaron a perder el sentido original las palabras? ¿Cómo es posible que un mismo vocablo pueda ser proclamado verdad absoluta por dos partes teóricamente enfrentadas? ¿Tal vez porque sean lo mismo? ¿Tal vez porque persiguen los mismos objetivos?

En los últimos tiempos mi entorno está sufriendo los efectos del denominado imperio de la posverdad. Es decir, el imperio de lo que siempre ha sido la posverdad: la mentira, la manipulación, la mezquindad y el uso torticero del significado de las palabras. Seguir leyendo “¿A la mierda?”

En el verso, universo: Yehuda Amijai

En el verso, universo: Yehuda Amijai

Este poema del gran poeta hebreo Yehuda Amijai (1924-2000) corresponde a su libro Ahora en el ruido, de 1969, y ha sido traducido ex profeso para este blog de El Ciervo por Raquel García Lozano, para quien las “palabras de Amijai –precisa– son como un cuchillo que te hace sentir el dolor de la vida”.

 

AMARGO Y APRESURADO

Amargo y apresurado llegó el final,
pero lento y dulce fue el tiempo que hubo entre nosotros,
lentas y dulces fueron las noches,
cuando mis manos no se tocaban, con desesperación, la una a la otra
sino, con amor, tu cuerpo, que las separaba.
Y cuando llegué a tu interior, esa fue la única posibilidad
que tuvo la gran felicidad de ser medida
con la precisión de un dolor punzante. Amargo y apresurado.

Lentas y dulces fueron las noches,
amargo y chirriante como la arena, el tiempo del ahora.
“Seamos sensatos”, e insultos parecidos.

Y cuanto más nos distanciamos del amor,
más tenemos que hablar,
palabras y frases largas y ordenadas.

Si nos hubiésemos quedado juntos, habríamos
podido permanecer en silencio.

El silencio de Juan Ramón

El silencio de Juan Ramón
Eugenia de Andrés, periodista

La editorial Linteo ha publicado recientemente El silencio de oro, de Juan Ramón Jiménez. Se trata de una recopilación en la que se recogen 36 poemas inéditos de un total de 83 que se incluyen en la obra.

Juan Ramón los escribió en Moguer (Huelva), su pueblo natal, en donde estuvo retirado un tiempo por causa de los apuros económicos que en ese tiempo padecía su familia. Seguir leyendo “El silencio de Juan Ramón”

Para ti, otra vez. A los 35 años de la muerte de Ignacio Prat

Para ti, otra vez. A los 35 años de la muerte de Ignacio Prat
Alejandro Duque Amusco, poeta y profesor

El mes pasado se han cumplido treinta y cinco años –el 16 de enero, si la memoria no me falla– de la desaparición de uno de los escritores e investigadores que más prometían de su generación: Ignacio Prat, arrebatado por los celosos dioses en plena juventud.

La fecha ha pasado en silencio. Pero los que le conocimos y tuvimos la suerte de tratarlo y de ser su amigo, nos sentimos en la necesidad –no solo por él, también por nosotros, debemos reconocerlo– de evocar su recuerdo, su fascinante personalidad, su genial y rompedora apuesta como poeta, que la muerte vino a desbaratar demasiado pronto. Seguir leyendo “Para ti, otra vez. A los 35 años de la muerte de Ignacio Prat”

So long Leonard

So long Leonard

“Hineni, Hineni,
Estoy listo, Señor.

Hice lo que pude: no ha sido mucho.
Como un pájaro en el cable,
como un borracho en un coro a medianoche
he tratado a mi manera de ser libre.
Como un gusano en el anzuelo.

He dicho la verdad, no vine para engañar.
Si he sido poco amable,
no lo tengas mucho en cuenta.
Si he sido falso,
créeme: nunca lo fui contigo. Seguir leyendo “So long Leonard”

Bob Dylan, premio Nobel

Bob Dylan, premio Nobel
Norbert Bilbeny,catedrático de Ética

Marta Pessarrodona es una de nuestras mejores poetisas. Cuando yo era decano, y ella miembro del consejo asesor de mi facultad, no sé a cuento de qué le pregunté durante un aperitivo si le parecería bien que Bob Dylan obtuviese el Nobel. De ninguna manera, vino a decirme. No recuerdo sus argumentos, que debieron ser serios y contundentes. Yo le dije tímidamente que a mí no me parecería mal que se lo dieran.

Y se lo han dado. Me alegro. Bob Dylan será un cantante, pero es un poeta. Un poeta que canta. ¿Y no se ha cantado durante siglos la poesía? No me gusta la poesía que no es musical ni la música que no se puede bailar. Dante, Verlaine, Sylvia Plath, son cantables; Bach, Prokofiev, el blues, son bailables. Dylan es cantable y bailable. Pero sobre todo es un poeta que escribe versos, y unos versos que dicen cosas a alguien y por algo. Dylan es el poeta de tres generaciones del mundo occidental, entre los años sesenta del siglo XX y primera quincena del siglo siguiente. Ha puesto y aún pone música a la disconformidad del sujeto en este mundo de opulencia y miseria, muchedumbre y soledad, esperanza y frustración. Leonard Cohen, que podía haber recibido el Nobel antes, es más íntimo e intemporal. Quizás mejor escritor, pero no tan voz de la totalidad del sentimiento mundano –no tan bardo– como Dylan. También Lennon, exceptuado el Yellow Submarine, fue poeta. Y muchos habremos crecido al son de todos estos y otros más poetas que cantan y nos piden bailar.

De modo que nos alegramos por el Nobel para Bob Dylan. Nuestro Homero de carretera, Ovidio de guitarra eléctrica. Es también un poco de Nobel para todos sus seguidores. “Knock, knock on heaven’s door”.