La nueva guerra fría, con salsa de soja

La nueva guerra fría, con salsa de soja
Martín Sacristán, periodista y escritor

En la disputa por la hegemonía mundial los expertos en política dudaban de si a China le iba a interesar enfrentarse a Estados Unidos, economía de la que depende en parte, y si sería capaz de salir del eterno estado de segundón en desarrollo y tecnología. Ahora que estamos asistiendo a una nueva guerra fría, esta vez chino-norteamericana, cuyas batallas son comerciales, comprobamos que el gigante asiático es capaz de hundir las bolsas con su moneda, y presentar un nuevo sistema operativo capaz de competir con el Android de Google. Cuando EEUU vetó el 5G de Huawei muchos pronosticaron que tardaría mucho en tenerlo: lo presentaron el 30 de julio.

El verano comienza por tanto a dar muestras de que los chinos son muy capaces de liderar el mundo, y la aparente sobreactuación de Donald Trump apunta a que los norteamericanos también lo saben. Así, centrados en observar la lucha económica, los occidentales hemos pasado por alto otra iniciativa del Partido Comunista Chino destinada a convencernos de que su sistema político es tan deseable, sino más, que nuestra socialdemocracia. Podríamos atender a pequeños detalles, como las compras masivas por empresas chinas de cadenas de cines en EEUU, supuestamente destinadas a dar a conocer su modo de vida. Ello les permite proyectar sus películas junto a las de Hollywood, pese a que no obtienen ningún beneficio en taquilla. Pero fijémonos mejor en algo más consistente y menos discutible: el pensamiento de Zhang Weiwei. Este intelectual representa la línea más oficial del pensamiento político chino, y sus libros, artículos y entrevistas, todos ellos en inglés, defienden una serie de postulados que atacan, de manera aparentemente pacífica, las bases de nuestro sistema democrático. Seguir leyendo “La nueva guerra fría, con salsa de soja”

Contra populismo, democracia

Contra populismo, democracia
Jaume Boix, director de El Ciervo

La Fundación del Español Urgente (Fundéu), cuyo departamento de consultas lingüísticas on line es muy utilizado por los periodistas, ha elegido populismo como la palabra del año 2016. El título de palabra del año, explican, se refiere a términos que han marcado la actualidad informativa y que tienen además algún interés lingüístico. En años pasados lo fueron refugiado, selfi y escrache.

Es verdad que de populismo se ha hablado y escrito últimamente a más no poder y también que a menudo no se sabe muy bien qué significa esa palabra. No lo sabe bien el receptor del mensaje y no sé si el emisor. El rey del populismo parece ser un republicano: Donald Trump. Populista se dice que es el Brexit, los referendums en general, los gobiernos nacionalistas húngaro y polaco, el medio sultán Erdogan, la ultraderecha francesa de Le Pen y sus amigos fascistas austriacos, alemanes, holandeses o belgas. Populista lo era Chávez y lo es Maduro como lo fueron, así lo dijimos toda la vida, el general Perón y su señora Evita. ¿El dictador Castro era populista? Los italianos del cómico Pepito Grillo son populistas, se asegura. Como lo son –¿queda alguno?– los padanos de la Lega Norte, el soberanismo secesionista catalán o el radicalismo indignado de Podemos. Seguir leyendo “Contra populismo, democracia”