Ciudadano delincuente

Ciudadano delincuente
Martín Sacristán, periodista y escritor

Se acuerdan que al principio era de noche cuando aplaudíamos en las ventanas y que con el tiempo atardecía. Que primero los árboles no tenían hojas y luego brotaron. La vida transcurría lejos de nosotros durante el confinamiento. Ahora toca vivirlo todo de nuevo pero bajo nuevas reglas: sí se puede ir a trabajar, a un bar o a un restaurante, si volvemos temprano. También se puede pasear y hacer deporte, y en los municipios más grandes tenemos incluso un buen territorio por donde movernos a nuestras anchas. Aunque no sea lo recomendado.

Ahora, como pacífica y modélica ciudadanía, vestimos la mascarillas a todas horas. Y abusamos tanto del gel hidroalcohólico que el Instituo Nacional de Toxicología avisa del incremento de intoxicaciones, un 900%, por este producto. Somos, en fin, excepciones aparte, una sociedad moderna, bien educada y capaz de sacrificio en pro del bien común. Visión optimista de nosotros mismos que no comparten nuestras instituciones. Porque si nos paramos a pensarlo, ¿cuántas campañas institucionales sostenidas hemos visto para aumentar la concienciación y aprendizaje sobre medidas a tomar contra el coronavirus? Como excepción aquel episódico “Salimos más fuertes” de mayo fue más la celebración de una falsa victoria. A la vista está. Los hay que crecimos escuchando durante una década “Di no a las drogas”, “Fumar mata”, “Póntelo, pónselo” y “Las imprudencias (al volante) se pagan”. Con el tiempo y la insistencia esos mensajes calaron, mejorando nuestra salud e integridad física. Incluso la limpieza de nuestras calles, que hace muchos años estaban llenas de papeles, colillas y hasta cacas de perro. Nos costó, pero desde que somos democracia nos hemos constituido en una sociedad extremadamente cívica. Seguir leyendo “Ciudadano delincuente”